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Granada, Spain
Nací en Cazorla (Jaén), el rincón más entrañable del mundo para mí, allí pasé mi infancia y primera adolescencia. Después en Madrid 16 años, ciudad generosa que acoge a todo el mundo, pero demasiado grande para mi alma rural. Por último en Granada ya más de 20 años, fue el paraíso encontrado después de salir del centro de Madrid. Licenciada en Historia Antigua, la enseñanza ha sido mi principal ocupación.

domingo, 28 de marzo de 2021



Reseña de Las Palabras Descarriadas sobre mi libro En el fluir del tiempo


 https://laspalabrasdescarriadas.es/2021/02/01/resena-en-el-fluir-del-tiempo/

 

   


    Sólo ella volvió 

Allí estaban todas las voces. La suya propia. Las de sus padres, jóvenes entonces. Sus hermanos. Todos los pensamientos, las frustraciones, el trabajo, los problemas. Allí había quedado una parte del espíritu de todos, pero todos pudieron prescindir de esa floresta que los había envuelto durante años. Ella no .Sólo ella volvió. Había quedado cautiva del aroma de los pinos, el graznido de los grajos al atardecer, las fuertes tormentas del collado, el camino de tierra, el pan reciente, las cigarras frenéticas del verano, las abejas libando afanosas para elaborar su miel de romero…

Todos los rascacielos de la inmensa ciudad, su promesa de oportunidades innumerables y el oropel de espectáculos y comercios no fueron suficientes para apagar aquel espíritu que albergaba su alma. Por eso ella siempre seguiría volviendo hasta el final. Sólo ella. Ninguno más sintió esa necesidad de hacerlo. Y, al atardecer, cuando el sol se hundía dejando el cielo plagado de arreboles, cuando la noche calma se disponía a inundarlo todo y el silencio se empezaba a adueñar de los caminos, ella ya se había fundido, hecha cenizas, con su amorosa tierra. Y alimentaba ahora las raíces del gran laricio centenario y majestuoso que la viera corretear de niña y, protector, le diera sombra, cobijo, leña contra el frío de los inviernos y el oxígeno alentador de su vida. Ella, en deuda, se quiso dar entera y compartir su camino por los siglos venideros.  

miércoles, 18 de diciembre de 2019

CREÍA QUE ERA FEMINISTA






Siempre he estado en la creencia de que yo era feminista. Para mí el feminismo era buscar la igualdad entre sexos, que las mujeres no carecieran de ninguno de los derechos que tiene el hombre, que las puertas estuvieran igual de abiertas o cerradas a ambos sexos y sólo dieran paso en función de la valía personal. La lucha para conseguir eso era para mí el feminismo. Ahora el feminismo es otra cosa. No nos importa entrar en aberraciones gramaticales tan fragantes como nombrar a una mujer “portavoza” cuando la voz toda la vida ha sido una palabra irregular, con artículo femenino y terminación masculina, y válida para los dos sexos. Ahora hablamos de “portavoza” ¿y portavozo si se trata de un hombre? Y así muchas expresiones más, sin sentido y analfabetas, con las que no puedo estar de acuerdo y que, por otra parte, no dan ni un ápice más de libertad ni igualdad a las mujeres. Tampoco creo que sea justo para nosotras la discriminación positiva, eso nos humilla. Por ser mujeres no somos, ni mucho menos, disminuidas físicas ni psíquicas que no podamos conseguir nuestras metas, laborales ni de otro tipo, con nuestro propio esfuerzo. Como mujer me siento humillada con esta norma, como ciudadana pienso que en cada puesto debe estar la persona más cualificada, sea hombre o mujer, para conseguir el mejor fin y, como mujer también, madre, hija y esposa de hombres, considero una injusticia para ellos que una persona, con el único mérito de ser mujer, les prive de un puesto que se han ganado por méritos propios.
Ayudar a la mujer si es, como se está haciendo, facilitarle su acceso al trabajo en las mismas condiciones que el hombre, con igualdad de permisos por maternidad-paternidad, con guarderías accesibles, con ayudas económicas a la familia, igual salario para el mismo trabajo…
Si cuando antes decíamos “todos” para referirnos a hombres y mujeres era una forma incorrecta porque obviaba a uno de los sexos, si ahora decimos “todas” con el mismo fin, seguimos con el mismo problema pero obviando al sexo contrario ¿hemos arreglado algo? Se trata de acabar con el problema, no de pasarlo a otro colectivo.
 No me gustan las librerías sólo de mujeres, ni cine sólo de mujeres, como tampoco me gustarían solo de hombres. Estamos juntos en este planeta y me parece una muy buena combinación si somos capaces de establecer realmente la igualdad de oportunidades entre todos y que sólo nos diferencien los méritos personales de cada uno.

sábado, 20 de octubre de 2018

MI NUEVO LIBRO




Cuando terminas de escribir un libro y lo publicas empieza la incertidumbre. Llega el momento del trabajo arduo, porque quieres que se lea, empiezas a disfrutar el compartir aquello que escribiste en soledad con otras personas y sentir que estás en la onda de alguien "siento lo mismo que tú manifiestas, pero no sé expresarlo", "me siento identificado" "ha sido un placer leerte" y tantas otras expresiones que te envuelven en un inexplicable sentimiento cálido, de complicidad...  Enorme contraste con la gran dificultad que tienes en conseguir que tu obra sea leída, llegue a las manos de aquellas personas que, sabes, podrían disfrutar con su lectura. Una meta inalcanzable.

Bien, pues aquí está mi nuevo libro. Como a un hijo que abandona el hogar, le deseo un afortunado camino. 


http://editorialcirculorojo.com/en-el-fluir-del-tiempo/









viernes, 23 de febrero de 2018

SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN




Lo que voy a decir viene al caso por lo ocurrido recientemente con un cristo de Jaén, al que un ocurrente muchacho ha tenido a bien cambiarle la cara por la suya propia.
Todas las cosas en este mundo tienen la importancia que se les quiera dar y en esta ocasión no es distinto. ¿Quizá el juez le ha dado mucha importancia condenando al chico en cuestión a pagar una multa?. Y la reacción a esta multa ¿no ha sido también desproporcionada?.
Es difícil actualmente definir los límites entre libertad de expresión y respeto al diferente. Los que vivimos gran parte de nuestra vida bajo la dictadura franquista teníamos muy claro lo que era libertad de expresión, lo teníamos tan claro porque carecíamos de ella y la necesitábamos como el respirar. Desde luego la libertad de expresión que reclamábamos no era para poder burlarnos libremente ni hacer parodias de quien no pensaba como nosotros. El derecho a la libertad de expresión que exigíamos era algo muy distinto que ahora recuerdo con añoranza, al ver que se nos ha ido la mano y ya no sabemos cuándo ni dónde parar. Creemos tener derecho a todo. Pienso que hemos olvidado aquello de “mi libertad termina donde empieza la del otro”.
Somos pobres criaturas perdidas en un universo inmenso e indescifrable para nuestras limitadas mentes y, en esta angustiosa soledad, cada cual se agarra a lo que puede para dar sentido a su vida. De ahí nacen todas las creencia y filosofías. Cuando uno hace suya una fe, eso es lo más íntimo y sagrado de su vida. Es lo que necesita para sobrevivir en el desamparo existencial en que nos encontramos. Por eso pienso que debería haber un respeto tácito, no por ley, a todos los símbolos sagrados de todas las creencias, por muy ridículas que nos parezcan. Porque estamos obligados a convivir en este planeta perdido y cuanto más pacífica y respetuosa sea nuestra convivencia, todo irá mucho mejor. 

lunes, 13 de marzo de 2017





PEQUEÑA REFLEXIÓN EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Marie Curie, científica, premio Nobel en física y química, pionera en el campo de la radiactividad, dijo en una ocasión: “Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales, de creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres”.

Estoy de acuerdo con ella y, por tanto, en contra de la discriminación positiva hacia nosotras. Eso nos humilla. No necesitamos ayuda para avanzar, somos autosuficientes, solamente que no se nos pongan trabas en el camino, que no se nos aparte de determinados campos por ser mujeres.

Como Dijo Diógenes a Carlo Magno, cuando éste le preguntó que podía hacer por él: “No necesito que me ayudes en nada, sólo apártate para que me pueda dar el sol”. No necesitamos que nos ayudéis en nada, sólo apartaros para que podamos avanzar nosotras también. Para que podamos avanzar todos.

jueves, 21 de enero de 2016

PERTENEZCO A UNA ESPECIE






 
 
Pertenezco a una especie que se afana con ahínco en encontrar o producir vida en el planeta Marte, mientras en su propio planeta destroza sistemáticamente la vida que prolifera por todas partes; investiga ardorosamente, en los laboratorios, la posibilidad de clonar dinosaurios a partir del ADN de sus restos óseos, a la vez que reduce más y más el hábitat del tigre de Bengala, junto a otros muchos animales, y los persigue hasta su extinción; construye fastuosos templos que atiborra de tesoros, oro y plata para adorar a un Dios que predicó la pobreza y el desapego a los bienes terrenales… En fin, así es mi especie.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 15 de diciembre de 2014


 

El sol en el arroyo  

 


http://youtu.be/z2WrmHLF9eE